Clima

La importancia de la adaptación al cambio climático en Europa

La crisis climática es una preocupación mundial, y algunas regiones experimentan impactos más graves que Europa. Sin embargo, esto no implica que el cambio climático no se esté produciendo en Europa o que debamos desatender la urgencia de mejorar nuestra resiliencia. La propia Europa ya ha sido testigo de sus consecuencias, como la devastadora ola de calor de 2019 que se cobró la vida de casi cuatro mil personas. Para conocer la importancia de las estrategias de adaptación climática en Europa, hablamos con Fernando Díaz López, que dirige el programa Pathways2Resilience.

Fernando Díaz López, que dirige el programa Pathways2Resilience
Fernando Díaz López

Según Díaz López, en los últimos años se ha producido un cambio notable en el clima europeo. La aparición tanto de olas de calor intensas como de inundaciones ha creado una situación dramática. Estos fenómenos tienen importantes consecuencias para las infraestructuras, incluidos puentes y carreteras. Los ciudadanos europeos se ven directamente afectados por estos impactos, lo que lleva a los responsables locales a reconocer la urgencia y la responsabilidad de tomar medidas.

Recientemente, unas devastadoras inundaciones en la región italiana de Emilia-Romagna causaron la pérdida de al menos 13 vidas y el desplazamiento de 36.000 personas. Estas trágicas circunstancias han suscitado preocupación por la preparación del país para hacer frente a fenómenos meteorológicos extremos. Cabe señalar que la misma zona sufrió fuertes lluvias e inundaciones a principios de mes, que se cobraron la vida de al menos dos personas. Esta catástrofe climática se produce tras un periodo de sequía de varios meses que afectó al norte de Italia y al río Po, el más caudaloso del país. La prolongada escasez de agua contribuyó probablemente a la gravedad de las inundaciones, al hacerse evidente la menor capacidad del suelo para absorber las precipitaciones.

Cuando hablamos de adaptación, a menudo nos centramos en las consecuencias medioambientales, como el impacto de la escasez de agua en la agricultura y la seguridad alimentaria, y con razón. Sin embargo, Díaz López destaca que las pérdidas económicas representan otra amenaza importante. La Comisión Europea ha calculado que el cambio climático representa aproximadamente 12.000 millones de euros en pérdidas económicas anuales. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), si alcanzamos el peor escenario posible de 3 grados de calentamiento, la Unión Europea podría experimentar una pérdida de hasta el 11% de su PIB anual. Para ilustrarlo mejor, consideremos el caso de Italia. En 2019, solo las inundaciones causaron daños por valor de más de mil millones de euros en la región del Véneto, lo que pone de manifiesto el considerable impacto económico de los fenómenos relacionados con el clima.

Según Díaz López, el impacto del cambio climático se extiende a nuestros sistemas sociales, económicos y medioambientales a gran escala. Esta constatación subraya la necesidad de adaptar nuestros estilos de vida, infraestructuras y sistemas financieros al cambio climático. Es importante destacar que una parte significativa de los esfuerzos de adaptación al clima se lleva a cabo a nivel local, directamente en las comunidades y regiones. Comprometiéndonos activamente y abordando los retos climáticos desde la base, podemos fomentar una acción de adaptación climática eficaz y significativa.

En pocas palabras, los sistemas y estilos de vida que hemos desarrollado a lo largo de los años, incluida la gestión del suelo y el agua, la planificación urbana y el diseño, se han visto influidos en gran medida por las condiciones climáticas relativamente estables de los últimos siglos. Sin embargo, el ritmo de cambio sin precedentes que estamos presenciando exige que reconsideremos y reevaluemos estos sistemas. En algunos casos, se hace necesario introducir cambios fundamentales para adaptarse a la nueva realidad climática a la que nos enfrentamos.

La ambición de la UE hacia la adaptación climática

La importancia de la adaptación al cambio climático en Europa

Fernando Díaz López destaca que la Comisión Europea ha adoptado una ambiciosa estrategia de adaptación al clima, respaldada por la financiación proporcionada a través de Horizonte Europa, su destacado programa de investigación e innovación. Además, la Comisión ha asignado recursos a “Misiones”, dirigidas a áreas con una fuerte determinación para lograr objetivos transformadores.

Las Misiones de la UE tienen el importante objetivo de movilizar y comprometer a una amplia gama de interesados públicos y privados, incluidos los Estados miembros de la UE, las autoridades regionales y locales, los institutos de investigación, los agricultores, los gestores de tierras, los empresarios y los inversores. Su objetivo es generar efectos tangibles y duraderos, fomentando la transición de Europa hacia un continente más verde, saludable, integrador y resiliente. Además, las Misiones tratan activamente de implicar a los ciudadanos para potenciar la adopción social de nuevas soluciones y enfoques, garantizando un esfuerzo colectivo hacia el cambio positivo.

Con la financiación de Horizonte Europa, EIT Climate-KIC encabeza un consorcio de organizaciones dedicadas al proyecto Pathways2Resilience. Esta iniciativa pretende contribuir específicamente a la Misión de la UE sobre Adaptación al Cambio Climático en diversas regiones y comunidades europeas. El proyecto pretende aumentar la resiliencia y fomentar estrategias para afrontar eficazmente los retos que plantea el cambio climático en estas zonas.

Qué significa volverse resiliente, para las regiones y para las comunidades?

La importancia de la adaptación al cambio climático en Europa

Fernando Díaz López explica que la estrategia europea de adaptación al clima pretende ayudar a las comunidades locales y a las regiones a superar su actual estado de preocupación, emergencia o vulnerabilidad causado por la crisis climática. Los objetivos clave de la estrategia son mejorar la inteligencia, la velocidad y la naturaleza sistémica de las medidas de adaptación, intensificando al mismo tiempo la colaboración y los esfuerzos internacionales. Al perseguir estos objetivos, la estrategia pretende posibilitar respuestas más eficaces y globales a los retos que plantea el cambio climático.

En términos contemporáneos, la resiliencia se refiere a la capacidad de los sistemas sociales, económicos y medioambientales para resistir y responder a acontecimientos externos. Estos acontecimientos pueden abarcar catástrofes naturales como el reciente terremoto en Turquía y Siria, que tuvo resultados catastróficos. También pueden incluir sucesos derivados de cambios en los patrones climáticos, como inundaciones u olas de calor. Así pues, la atención se centra en la capacidad de los sistemas para adaptarse manteniendo intacta su funcionalidad. El objetivo es garantizar que estos sistemas puedan navegar y responder eficazmente a diversos retos sin comprometer su funcionalidad básica.

Díaz López subraya que, aunque los responsables de la toma de decisiones reconocen cada vez más la importancia de la preparación ante el cambio climático, sigue habiendo una laguna a la hora de compartir las mejores prácticas entre las distintas regiones y probar soluciones sistémicas. Estas soluciones abarcan una serie de estrategias, como las prácticas de gestión adaptativa, las intervenciones basadas en la naturaleza y en la comunidad, y los modelos de evaluación de riesgos que tienen en cuenta los costes de la inacción. Ejemplos de estas medidas son la mejora de la cobertura vegetal del suelo para minimizar la escorrentía, la restauración de marismas y turberas, la mejora de los sistemas de previsión y alerta de inundaciones y sequías, y la mejora de la formación y preparación de las comunidades para responder a las inundaciones. La aplicación de estos diversos enfoques puede contribuir en gran medida a aumentar la resiliencia ante los retos climáticos.

La Comisión Europea ha confiado al EIT Climate-KIC y a un consorcio de organizaciones la responsabilidad de colaborar con 100 regiones, permitiéndoles diseñar y aplicar estrategias personalizadas de adaptación al clima. El proyecto Pathways2Resilience llevará a cabo dos rondas de convocatorias de propuestas competitivas, que abarcarán hasta 2024, y asignará 21 millones de euros de financiación a las regiones elegidas. Además, el proyecto proporcionará una serie de servicios interconectados para apoyar los esfuerzos de resiliencia climática de estos 100 beneficiarios. Por otra parte, otras cincuenta regiones tendrán la oportunidad de participar aprovechando su propia financiación, reforzando aún más su resiliencia climática gracias a la ayuda del proyecto.